Papelería para una boda con una fuerte inspiración musical. Cada pieza se diseñó de manera individual, manteniendo un hilo conductor conceptual más que una unidad formal estricta.
Las invitaciones se realizaron en formato tríptico, con una estética minimalista y delicada. El exterior en un tono lavanda muy suave anticipaba la atmósfera del conjunto, mientras que el interior combinaba tipografía limpia con pequeños guiños musicales ilustrados a mano.
Las minutas, ilustradas y caligrafiadas una a una en papel de alto gramaje, incorporaban una ilustración floral en acuarela y un marcasitios integrado. Cada diseño dialogaba con el centro de mesa, compuesto por un jarrón minimal y un pequeño ramillete de flores secas.
Los meseros se resolvieron como pequeñas láminas enmarcadas, cada una dedicada a un compositor distinto. Retratos ilustrados en acuarela y lettering manual, reforzando el carácter artístico del conjunto.
El seating plan se concibió como una pieza protagonista, proporcionando interacción y expectación entre los invitados.
Como complemento, se diseñó una lámina ilustrada en acuarela que recogía los aperitivos servidos durante el cóctel como recuerdo gráfico de la celebración.
Este encargo es un ejemplo de cómo la papelería puede adaptarse a una historia concreta, combinando formatos, técnicas y colores sin perder coherencia ni intención.
¿Quieres una papelería única? Escríbeme y te ayudo.
Papelería para una boda con una fuerte inspiración musical. Cada pieza se diseñó de manera individual, manteniendo un hilo conductor conceptual más que una unidad formal estricta.
Las invitaciones se realizaron en formato tríptico, con una estética minimalista y delicada. El exterior en un tono lavanda muy suave anticipaba la atmósfera del conjunto, mientras que el interior combinaba tipografía limpia con pequeños guiños musicales ilustrados a mano.
Las minutas, ilustradas y caligrafiadas una a una en papel de alto gramaje, incorporaban una ilustración floral en acuarela y un marcasitios integrado. Cada diseño dialogaba con el centro de mesa, compuesto por un jarrón minimal y un pequeño ramillete de flores secas.
Los meseros se resolvieron como pequeñas láminas enmarcadas, cada una dedicada a un compositor distinto. Retratos ilustrados en acuarela y lettering manual, reforzando el carácter artístico del conjunto.
El seating plan se concibió como una pieza protagonista, proporcionando interacción y expectación entre los invitados.
Como complemento, se diseñó una lámina ilustrada en acuarela que recogía los aperitivos servidos durante el cóctel como recuerdo gráfico de la celebración.
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